jueves, 1 de junio de 2006

Paradojas

En estos últimos días estuve en la clínica acompañando a un familiar que estaba más o menos.

Y mientras en las camas cercanas algunos morían, pisos más abajo otros nacían.

Me di cuenta de que durante la mayor parte de nuestro tiempo evadimos a los doctores, las medicinas, la asepsia de los hospitales y todo lo que nos recuerde nuestra fragilidad.

Paradojalmente, la mayoría de las veces nuestra vida empieza y termina entre estas cuatro blancas paredes.

Paradojalmente también, mientras la tormenta se desplegaba con más fuerza que nunca sobre mi cabeza, me sentí tranquila. Enorme, exquisita, delicadamente tranquila.

Ahora que todo terminó y vuelvo a la normalidad, enfermedades superadas y clínica abandonada, espero conservar dentro de mí esta alba paz con olor a remedios.

6 comentarios:

Tadashi dijo...

A mí no me gustan los doctores porque me succionan la plata...

Pero jamás me han desagradado los médicos o los hospitales...

Los asocio con esperanza más que con dolor...

Siempre me ha gustado que los médicos entreguen tranquilidad en momentos de desesperación...

Como cuando uno no sabe lo que tiene y se urge, pero al final no era nada tan grave...

Aunque a veces es al revés...

Espero que te dure mucho tu paz...

Saludos...

carolita dijo...

creo que, al final, las clínicas sirven para recordar la fagilidad de la vida.

no me gustan los doctores ni las operaciones y seguro si algún día dicen que voy a morir sin tratamiento, ésa será mi opción. o el reiki, la gemoterapia, qué se yo.

qué bueno que estés bien. es tan rico sentir que llega la paz y que, por un momento, en el mundo brilla la armonía perfecta.

ojalá se mantenga eternamente.

besos para ti!

Amanda dijo...

ahora a sacarse el aroma a hospitales y remedios
saludos

bendito ravotril dijo...

nena

finalmente nada ocmo un fármaco

en los recordándote kilómetros

da vinos pendientes

besotes

b.r.

mayra! dijo...

"Paradojalmente, la mayoría de las veces nuestra vida empieza y termina entre estas cuatro blancas paredes"

me hizo recordar un texto de cortazar de un azteca que soñaba que iba en motocicleta... y de un motocicleta que se imaginaba que era azteca y lo secuestraban en la guerra florida, y que en realidad eran la misma persona, transportada a épocas distintas, en lo que llamamos vidas cruzadas (o quizás no lo llamamos así, pero creo recordar que ese era el nombre que le asignó mi profesora de castellano en el liceo jajajaja)

interesante... no soporto el olor a remedios, dentista y me molesta un poco el de las farmacias... me es más agradable el olor a cola de banco, puesta de sol en el mar o a luna llena en el campo.

bye!!!

carolita dijo...

dónde estás sombra??...

en espera de tu regreso a las letras en pantalla.

besos.