miércoles, 27 de julio de 2005

Pasajera en tránsito

Hoy vino mi hermano mayor a comer. Gracioso él. Deslenguado, acelerado, estresado a cagar. Se sentó y, copete en mano, conversó largamente con mi padre. Se tomaron hasta el agua de los floreros, mientras mi mamá y yo, desde la cocina, tratabamos de armar una comida rica.
¿Por qué, digo yo? La cantidad de chuchadas que llegaban desde el living a la cocina era a otro nivel. Y el ídem alcoholico de los participantes, más alto. Me hubiese encantado estar ahí, en el medio, copa de vino en mano, en vez de jugar a la Barbie con mi mamá. Pero eso es lo malo de todo esto, lo que a él se le celebra, en mí sería caos. No puedo ni decir mierda. La cara de mis progenitores denuncia que así, estoy perdida. Que nadie quiere una marimacho que fuma, toma y dice garabatos. En cambio mi hermano tiene buena pega, buen auto, señora y niños, así que está en su derecho de hacer y decir lo que quiera.
En fin... mi hermano por lo menos, me lanza miradas solidarias desde el otro lado de la mesa. Sabe el infierno que uno pasa cuando las ideas son grandes pero el presupuesto chico. Por eso aún no me largo a vivir sola. Pero estoy ahorrando, ojalá a fin de año. Para tener un lugar que sea mio, propio, un espacio de libertad, con la única regla de que aquí no hay más reglas que las que el minuto te inspire. Para hacer, decir, dejar de hacer y dejar de decir. No quiero sentirme más como atascada en un aeropuerto, lugar donde hay pocas posibilidades de hacer cosas, puesto que no estás en tu destino final. Porque supongo que la vida con mis viejos, y la vida de mis viejos, no es mi destino final...
Mientras tanto, él me llena la copa de vino cuando el viejo se distrae, y me susurra palabras de ánimo, porque sabe que si él sobrevivió, yo también voy a poder hacerlo.

1 comentario:

Nolito Autista dijo...

Es lo bueno de los hermano mayores, le abren paso a los que los siguen.
Lo malo es cuando eres el primero, como es mi caso, te toca hacer todas las peleas con tus viejos, los horarios, los permisos, el malo de la película, el rompe reglas.
Es bueno soñar, pero si te vas, trata de no volver, así q' piensalo mucho antes de decidir irte de las faldas de tus papás.