viernes, 29 de julio de 2005

Vulnerable

Algo pasó hoy que me dio vuelta todo el día en la cabeza... es terrible cuando una flecha te da directo en la herida, y alguien, quizás sin saberlo, te mueve el piso con tanta fuerza.
Decidida a hacer de mi vida lo que en verdad yo quiero, alejándome de las penas, los dramas pasionales y los "deber ser", planeaba con detalle mi reencuentro con el joven del fin de semana pasado, hasta que el teléfono me trajo con fuerza hasta la tierra. Se trataba de Shy, un jovenzuelo que me ronda en la cabeza hace varios meses. He hecho de todo para atraerlo, siempre desde el decoro, ya que me dejó muy en claro el perfil de mina que le gusta: una dama muy chapada a la antigua en la mesa, en la casa, en la calle, en la pega... pero nunca en la cama. Claro está que él espera que yo siga el juego, y de tal forma, que hasta él sospeche que me puede llevar eventualmente a "lo oscurito" (¿se entiende? ¡¡¡el fabuloso doble estándar chilensis!!!) Así que yo, muy compuestita, me he dedicado a ser una niña buena e invitarlo a cuanta huevada se me ha ocurrido: cine, fiestas, cumpleaños, evento que se me ha cruzado por delante. La cosa es que no sé si este tipo es tonto o qué, pero nunca jamás me ha dado ni la mano. Me come con los ojos, me dice cosas que me dejan muy en claro que le gusto, pero nunca se decide. Y en su dinámica del juego, sería inaceptable que yo me lanzara al ataque. No, si quiero ganar el premio, debo ser una doncella virtuosa y esperar en mi torre a que ÉL llegue a rescatarme.
Y esto, justamente, es lo que me tiene de cabeza. Porque su actitud retrógrada y machista atenta absolutamente contra mis impulsos, porque si no me gustara tanto hace rato que: a) me lo hubiese comido con zapatos, b) lo mando a la mierda. Pero no soy capaz. Porque en ambos casos lo pierdo. Y eso me da susto. Soy vulnerable con él, terriblemente débil, maneja los hilos de mis sentimientos con maestría. Y lo más penoso de todo es que estoy casi segura de que no se da cuenta. Baboso.
Hablamos una eternidad de muchas cosas (hace días que no lo veo) y quedamos en ir a ver alguna película en la semana. Una amiga me recomendó, muerta de la risa, que elija algo de terror y con la excusa del susto aproveche de abrazarlo harto. Qué quieren que les diga. Preferiría llevármelo a una disco y abusar de él con el pretexto del alcohol.
En fin... por ahora, se me quitaron todas las ganas de volver a ver al misterioso hombre de los arbustos. En mi cabeza sólo navega él, él; el perfume que usaré, lo que me pondré cuando vayamos al cine... y la ducha fría que tendré que darme antes para poder resistirme a sus encantos cuando estemos cerca, muy cerca, en medio de la oscuridad del cine.
Soy patética, lo sé... el amor me tiene hecha un guiñapo. Alguna sugerencia??

2 comentarios:

Nicole dijo...

mmm...no sé..es complejo estar en esa situación, pero por lo que entiendo, creo que el mino no vale la pena...es decir, ya has demostrado interés y él tb y aun asi, no hace nada?
Pienso que debes darle una oportunidad más y si no despacharlo...

Nolito Autista dijo...

ya no hizo nada!, perdió! Dale al de los arbustos!