lunes, 3 de abril de 2006

Crash

A veces la vida irrumpe violentamente en la rutina.
Y no siempre es divertido.

El viernes íbamos con la Cote y el Pelao al trabajo, felices conversando cualquier cosa, cuando, en milésimas de segundo, el aire se llenó de vidrios, chillidos y sangre.

Sí, habíamos chocado.

Con un señor que nunca aprendió el uso de los espejos retrovisores, y se nos cruzó.

Lo peor fue que lo pagó caro.

Apenas el auto se detuvo, y mientras la Cote (que era la que manejaba) se tiraba, literalmente, las mechas y lloraba, el Pelao y yo nos miramos y supimos que teníamos que mantener la compostura o morir en el intento.

Me convertí instantáneamente en la persona más ejecutiva del planeta. Mientras el Pelao se bajaba a ver al otro chofer, yo llamé a los carabineros, la ambulancia, la pega y a la familia de la Cote.

No tuve tiempo ni para urgirme.

El señor del otro auto estaba conciente, pero sangrando de la cabeza. No entendía muy bien lo que pasaba.El Pelao se hizo cargo de él y yo de la Cote. La abracé, la dejé llorar, consolé su pena y aclaré sus dudas, porque ella de asesina para arriba se sentía.

Casi una hora después (gracias a la "rapidez" de los servicios de urgencia) ya todo había pasado.

Me fui a la pega con el Pelao y Esteban, otro compañero que nos cayó del cielo.

La Cote se fue con los de la ley a hacer los trámites de rigor.

Y recién llegando para allá pude relajarme y empezar a procesar lo vivido. Los ruidos. Los llantos. El olor a sangre y el estupor reinante.

Creo que hice bien. Que en ese minuto era necesario que sacara fuerzas de flaqueza, y actuara como adulta autosuficiente.

Pero mi angustia de todavía me indica que en algún minuto me faltó el abrazo protector y oportuno de alguien más.

8 comentarios:

AnaMaría dijo...

Sombrita,

Me he puesto al día y debo decirle:

Te felicito por lo del libro. Realmente un magno honor. Sin duda tus letras ameritan páginas y páginas de alabanzas. Me gustaría leerlo, independiente de que el tema sea física cuántica o bailes folclóricos rusos.

Lo de las llaves... Qué hermoso regalo ese. Alguna vez tuve las llaves del departamento de un ex pololo. Incluso antes de terminar se las devolví como si me pesaran demasiado en la cartera.

Espero que el choque no te haya causado ningún daño físico. A veces ese abrazo que falta parece muy pequeño comparado con la sensación de autosuficiencia que da el "hacer bien hecho".

Muchos besos hermana,

AnaMaría.

carolita dijo...

lo siento!!

qué miedo. yo nunca he estado en un choque grande. ¿pero sabes que tienen un significado holístico? por algo chocaste. y de una manera y no de otra. al final, todo tiene sentido.

y en esos casos alguien tiene que asumir el rol de adulto autosuficiente y mujer independiente que no necesita a nadie porque es capaz de cargar con el peso propio y ajeno, obvio, pero eso no implica que después no haga falta alguien más que salve a la salvadora.

te entiendo mucho.
ojalá estés bien... yo hubiera quedado tiritando para siempre.

te dejo besos!!

Alma a Contraluz dijo...

Menos mal que no sucedió nada más grave..pero asi son algunos complementos de la vida, y hay que tomarlos con calma.

Besos Sinceros.

Vengo en paz dijo...

A veces, cuando nadie más está, una se transforma en algo o alguien que nunca imaginó.

Espero que todos ustedes, esten bien.

Saludos.

Eleu dijo...

chucha la weá, mi niiiiiña preciosa!!!!!!! parece que me entero tarde más encima.
todos mis abrazos de oso para usté, de esos bien apretaos!!!!!!!
mi niña linda, que lata y fuerte lo que te pasó.
ojalá peuda hablar por msn contigo pronto.
Big bear hug,
Eleu

Generación BLOG dijo...

ah, casi se me olvida. como mi amiga personal te conmino a unirte a esta nueva idea. para más info, visita mi blog o este nuevo, Generación BLOG, que tiene la intención de ser grupal.
puedes publicar algún cuento o cualquier otra expresión artística.

¡Oh, Blog mío!
Eleu

Tadashi dijo...

Wow!!!...

Wonder Woman al rescate...

Que heavy, ver todo eso y mantenerse en control...

Yo creo que el descontrol de tu amiga ayudó mucho a tu control...

Gracias a Dios tu amiga se equivocó con lo de "asesina"...

La otra vez, con un amigo, atropellamos a un perro...

Nos sentimos como las pelotas, aunque el perro no le pasó mucho, pero igual fue heavy...

Ni quiero imaginarme lo que se debe sentir herir a otra persona...

Mejor suerte para el futuro...

Saludos...

PD: Estoy tratando de ponerme las pilas, pero el tiempo apenas me da. Gracias por seguir leyéndome y posteando...

carolita dijo...

dime cuándo y nos juntamos en un cafecito con las cartas.

mil besos.