viernes, 20 de julio de 2007

Ser lo que quiero ser

Ayer me puse a pensar que tipos de mujeres hay muchos.
También me puse a pensar en verdad qué tipo de ellas soy o quiero llegar a ser.

En primer lugar, me di cuenta que soy una mujer que no tiene nada de princesa en apuros. Siempre me he asumido como mujer independiente y fuerte, con las ventajas y desventajas que eso trae. Porque aunque muchos admiran eso en una mina, muchos otros piensan que una es insensible, marimacho o autosuficiente en una mala manera. Es decir, piensan que a uno no le gusta que la quieran, la cuiden y la regaloneen. Y nada que ver. Una también se cansa, tiene pena, necesita apoyo, consejo y ayuda. Pero no depende enfermizamente de nadie para avanzar.

En segundo lugar me di cuenta que no soy feminista. No necesito agarrarme del moño con nadie para sentirme validada, y creo que cocinar y planchar no me hace menos pensante o persona. Me gusta la igualdad para ciertas cosas, pero en otras no siento que tenga que demostrar nada, y el clásico sistema del hombre que lleva los pantalones y la mujer que lo apaña en todo me acomoda, porque siento que sin mujer que acompañe, no hay hombre que pueda gobernar nada. No tengo idea si logro exponer mi criterio, pero creo que está como en la mitad. Porque me cargan las minas ultra machistas que creen que son nada más que el adorno de su macho y que no son capaces de actuar, opinar o incluso tomar decisiones sin el permiso del hombre, me parece que son hueonas cómodas, flojas y que se quieren poco. Y por el otro lado, el feminismo a ultranza me parece un fanatismo que demuestra inseguridad y miedo, con perdón de las feministas que quizás han hecho mucho por el mundo en el que vivo ahora (con derecho a votar, por ejemplo).

En tercer lugar, mi relación con los hombres ha sido un poco fruto de los dos puntos anteriores. Tengo miles de amigos, que me quieren, me respetan, me consultan, y de manera a veces muy deliciosa, me tratan de igual a igual. Ellos agradecen el saber que conmigo pueden ser como realmente son, y viceversa. Eso quizás ha alejado de mí a gallos tradicionales, fácilmente escandalizables y dominantes de tomo y lomo. También habrá espantado a chiquillos bien, clásicos, tímidos y apocados, pero la verdad es que ninguna de las dos especies me interesa mucho. Tengo los amigos que tengo, y son todos la raja, y los amores que he tenido han sido aún más bacanes, porque sé que para estar conmigo no se puede ser cualquier persona (y con esto yo no digo que sea a toda raja, sólo digo que no soy fácil).

Con las mujeres es un poco la misma historia. Las minas fru-frú y las pelolais no van conmigo. La niñita rosada de mamá que no toma piscola ni dice garabatos se cae de raja si me ve un día cualquiera. Las superficiales que juzgan sólo por las apariencias se fueron a la cresta conmigo porque se requiere tiempo, paciencia y buen ojo para saber realmente quién soy yo.

Por dentro soy sensible, adicta a la música, el cine y la literatura. Me gusta ayudar a la gente con todo lo que esté a mi alcance; me gusta sentirme querida, buscada y necesitada por otros. Odio la mentira y la deslealtad más que cualquier otra cosa, pues perdono rápido en los demás casos y no siento que sea una persona que juzga livianamente a los demás. Amo (y odio) con mucha pasión, soy habladora, atarantada a veces y muy hiperkinética (el Pelao dice que yo no duermo, me enchufo y me cargo. Felipe dice que soy un dínamo). Un poco mal genio, miedosa, llorona y tremendamente preocupada de lo que dicen los demás acerca de mí.

En resumen, si tuviera que elegir a una persona de la historia con quien identificarme, creo que sería la Inés de Suárez o la Javiera Carrera, quizás también Juana de Arco.

¡Esas sí que eran mujeres!

Metidas en un mundo de hombres, en tiempos convulsos y difíciles, no dudaron en dar todo lo que tenían por sus ideales. Fuertes, decididas, de armas tomar, apasionadas e inteligentes, fueron decisivas desde sus papeles para los hombres que las rodeaban. Aprendieron a pasarse a la gente por la raja y a hacer lo que creían que era correcto aún en desmedro de sus propios intereses y vidas. Pasaron a la historia.

Creo que eso es lo que me mueve en definitiva.
Quiero protagonizar mi vida.
Quiero hacer grandes cosas.
Quiero ser diferente, y no solo sentirme distinta a los demás.

Quiero encontrar gente que me entienda, que me acompañe, quiero cambiar la historia, por lo menos, la mía.
Soy mujer, y nadie me va a hacer quedar mal por eso.

8 comentarios:

puppetmaster dijo...

Te imaginaba tal cual te describiste.
Muy bien Sombra. Me caes bien.

Sigue adelante.

PD: Cuando hablaste de Juana de Arco, me acorde de Milla Jovovic. Ufffff!!!

Emma dijo...

Creo que eres de las de mi bando. De las q invita y paga la cuenta y mas tarde se deja conquistar.

No acostumbro juzgar por las apariencias, pero aparentemente me caes la raja.

Saludos.

carolita dijo...

qué buena frase final.
ser mujer es lo mejor del mundo.

besis!!

Alejandra dijo...

"El feminismo a ultranza me parece un fanatismo que demuestra inseguridad y miedo, con perdón de las feministas que quizás han hecho mucho por el mundo en el que vivo ahora (con derecho a votar, por ejemplo)".
Tienes mucha razón en ese párrafo.
Estoy de acuerdo contigo, ni muy rosada ni muy feminista, eso me gusta.
Saludos!

MeRiAdOx dijo...

Ay... tomar las riendas... uf... en eso estoy ahora... sería bueno tener amigas como tú... la mirada de una mujer siempre es distinta a la de los amigos y en tu caso, el poder de decisión es un don que ahora no tengo... y que necesito...

Besos!

Cheluca dijo...

Ser mujer tiene sus ventajas y desventajas... es un tema extenso y agotador...
Lo mejor es vivir como nacimos, como mujeres que se la pueden, que adoran su independencia, que cuidan de sus amigos y amigas, que son capaces de ser aún más fuertes que los hombres y no andarlo paseando a vista de todos los demás.
En fin... ná mija, pa'lante! y nadie tiene por qué hacerte sentir mal de que seas una verdadera mujer.
Me identifico mucho contigo!
Bye nena!!!

young_supersonic dijo...

QUE BIEN TU DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS.
PERO AL LEERTE, ME QUEDA LA SENSACIÓN (SIN ÁNIMO DE OFENDER) QUE LA´MAYORÍA DE LAS MUJERES, SE DEFINAN O NO, SON DIFÍCILES POR NATURALEZA. Y DEPENDE DE CUANTA CAPACIDAD Y PACIENCIA NOS ENTREGÓ DIOS PARA AFRONTAR ESA CONDICIÓN INTRÍNSECA DE USTEDES.
PERO ME ENCANTÓ TU SINCERIDAD, CLARIDAD Y SEGURIDAD SIN TAPUJOS.

UN ABRAZO.

FOLKEN dijo...

Lo importante es que tu seas como quieres ser, y que estés contenta con ello. Lo demás importa un soberano rábano.
Hace tiempo no visitaba estos lares, espero pasar más a menudo.
Te dejo un abrazo.