jueves, 22 de septiembre de 2005

Karma

Me pasa algo terrible cuando leo mis post anteriores y me doy cuenta de lo mucho que me he quejado, y de las pocas cosas felices que he podido contar en el último tiempo. Y no es que sea quejumbrosa. Tampoco que mi vida sea una mierda. De verdad, poniendome la mano en el corazón, no me puedo quejar de nada. Porque básicamente, todo está bien. Y a la vez, nada de bien. No hay novedades, no hay aventuras, no hay motivos para levantarse en la mañana y sonreirle de manera cómplice al espejo, mientras se tararea una estupida cancioncilla. El síntoma más claro: cuando me encuentro con mis amigas, no tengo nada nuevo que contar. Y cuando me siento frente a esta pantalla, no me dan ganas de escribir. ¿Para qué? ¿Para seguirme quejando? ¡Puaj! Pero bueno, al menos que como catarsis me sirva. Estoy apestada de que mi vida, (que según todos cantan, escriben y pregonan a los cuatro vientos, será muy corta) esté transcurriendo como un capítulo de la más soporífera de las teleseries.
Lo que más miedo me da de todo esto es que siento, de manera muy real, que estoy siendo víctima de mi propio karma. Estoy pagando los platos rotos de mi pasado. No es que haya sido una villana, pero tampoco fui una blanca paloma, y creo que ahora me toca estar bajo la ola, arrastrada en el suelo arenoso, tragando agua salada hasta por las orejas, ya que tanto rato me equilibré sobre su cresta.
Durante años tuve hartos amigos, buen pololo, vacaciones y panoramas entretenidos, plata en el bolsillo, planes más o menos claros y prometedores para el futuro... de la mano con eso iba el hecho de que muchas veces dejé pagando a mi familia, no tenía tiempo para pescarlos mucho. Ni tampoco a mis amigos aproblemados o más solos. Quería pasarlo bien, y me llenaba de actividades cool, iba para donde más calentaba el sol, escuchaba sólo a quienes me convenía escuchar. De pasada me preocupé de regir los destinos de unos cuantos que me rodeaban, incluyendo vetar de mi grupo a aquellos que no me gustaban. (Sí, es terrible reconocerlo, pero tenía cierta influencia sobre el modo de pensar de mis cercanos y no siempre la utilicé honorablemente).
Y llegó el día en que descubrí que con mi única hermana ya no nos hablabamos, que ni mis papás ni mis tíos me incluían en las actividades familiares, que mis amistades más antiguas se habían alejado de mí, que muchos de mis supuestos amigos actuales me daban la espalda y que preferían irse con mi pololo cuando me separé de él.
Hoy puedo decir con orgullo que he cambiado mucho. Que soy más abierta, más solidaria, acepto con mucha más facilidad a la gente, no juzgo ni intento mandar en la vida de las personas. Sentí en carne propia lo que era ser apartada, lo que era ser apuntada con el dedo, y si bien he pedido perdón a harta gente y he llorado sus buenas lágrimas, siento que todavía muchos gozan viendo como soy capaz de arrastrarme por el suelo y pasarlo mal. Las personas, partiendo por mí, no pensamos con suficiente profundidad en los sentimientos de los otros, y nos reímos con facilidad cuando otros tienen problemas que no nos tocan directamente o que no son de vida o muerte.
Hoy puedo decir también que no tengo las cosas claras acerca de mi futuro, que tengo muchos menos amigos que antes, pero son sinceros y nos hemos elegido mutuamente. No tengo amor, ni plata, pero me siento mejor persona y con mi hermana ya nos hablamos y carreteamos juntas, aunque las cicatrices de los viejos rencores no hayan sanado del todo.
Quizás deba aprender de Scarlett O´Hara y decirme a mi misma, con fuerte convencimiento: "No importa, ya lo arreglaremos mañana, porque mañana será otro día"

2 comentarios:

Eleu dijo...

Sombrita, por fin.
Quéjese todo lo que quiera porque aquí estaré, sentadito escuchándola, oki?
Además así, quejándose, como que la luz le llega y en su silueta se ven más nítidos los contornos, y se ve más guapa. Y más clarita.
Me quedo contento con que se dé cuenta que tiene otro rumbo y la frase de Scarlett es muy cierta. También me la repito, casi a diario, que risa. Imagínate a un weón pailón y barbudo creyéndose Scarlett frente al espejo, ufff, un poco patético, pero en ti la veo perfecta.
Bear hug,

pedro dijo...

Tremendo piropo.

Sí el modelo soy yo.

Pero yo no soy modelo.

Y nada.

Cuando las teleseries están así, de improviso algo pasa para subir el rating.

P