miércoles, 18 de abril de 2007

El poder corrompe; el poder absoluto corrompe absolutamente...

Una de las razones por las cuales he estado tan desaparecida por estos lugares, escribiendo tarde, mal y nunca, es mi nuevo trabajo.

En mi empresa les dio de repente por valorarme, y como premio, además de todas mis responsabilidades regulares, me regalaron estar a cargo de una sección que está absolutamente abandonada hace dos años, para que la saque adelante.

Difícil tarea.

Yo, una simple mortal que hasta hace poco no tenía ni un pito que tocar, ahora tengo que coordinar, mandar y organizar a un grupo no menor de personas. Personas que hasta ayer no tenían Dios ni ley, que hacían lo que querían, que se las arreglaban solas, que en verdad no están acostumbradas a rendirle cuentas a nadie por lo que hacen o dejan de hacer.

Y comenzaron los conflictos.

Porque más encima, el organigrama se cruzó con esto de mis dobles funciones, y algunos son, a la vez, mis jefes y mis subordinados. Y ustedes ni se imaginan lo que significa estar teniendo que pedirle explicaciones a la que siempre fue tu jefa. O sentirte cuestionada y hasta ninguneada por quien siempre había sido un pescado más grande que tú en la cadena alimenticia y que ahora debe responder ante ti.

Me cuesta mucho. Porque soy, básicamente, una persona tremendamente simple, directa y poco dada al conflicto. Porque si no me pescan o me basurean no tengo herramientas para responder. Porque el poder me genera una sensación de respeto, porque nunca hasta ahora lo había ejercido y me da susto que se me vayan los humos a la cabeza. Porque sé que mientras más arriba estás, más te envidian y te odian, y en un corto plazo yo subí cualquier cantidad.

No me gusta ser odiada, o envidiada. Si por algo me he caracterizado en mi vida es por mi alegría, mi sociabilidad y mi buena relación con la gente.
No estoy acostumbrada al sabotaje, ni a las miraditas raras, ni a los comentarios ponzoñosos.

Tengo un nudo en la guata.

Ya me he peleado con dos personas, con gritos, lágrimas y odios fuertes de por medio.

Lo único bueno es que me he sentido tremendamente apoyada por mis jefes, que me dieron carta blanca para atar y desatar como me parezca conveniente.

Me dijeron que me van a tratar de botar, pero que conmigo no van a poder porque detrás mío están los peces más gordos entre los gordos. La media tranquilidad... quiero volver al anonimato, a la oscuridad, a la seguridad de mi cueva.

Pero parece que no se puede.

Que para jugar, hay que apostar; para ganar, arriesgar.

Ahora me falta ver qué tanto anhelo ser esa ganadora, esa estrella reluciente en el cielo laboral que a todos encandila con su luz...

Espero resolverlo pronto...



Ah, y con respecto al hombre del post anterior... ahí estamos, entre Tongoy y los Vilos, en nada pero a la vez en algo que no sé cómo llamar.
Espero escribir la próxima vez, de manera más concreta, lo que está pasando en esos ámbitos, a ver si me dan sabios consejos y alguna pista acerca de lo que le pasa conmigo a este ser que adoro pero que no acabo de entender...

12 comentarios:

Emma dijo...

Te toca difícil, aunque tal vez en menor escala, me siento un poco como tu, también soy nueva en esto de tener personas a cargo y ser responsable de que todo y todos funcionemos.
No puedo dar consejos al respecto, porque aún yo necesito un montón, pero estoy probando con ser solo la mejor versión de mi misma.

Exito.

Carolina dijo...

Mira. No hay nada más difícil que pasar a ser el jefe. Hay una delgada línea entre amistad y autoridad y aunque se quiere, no se puede. No se puede ser amiga porque se te suben por el chorro, pero tampoco quieres ser demasiado autoritaria para que no te odien.

La verdad es que estás en un lugar bien complicado, lo mejor creo yo es poner el corazón duro y hacerte respetar, siendo una buena jefa, es decir, que te ganes el respeto de ellos haciendo un buen trabajo.

Gracias por tus palabras en mi blog. Me gustó mucho como escribes y principalmente me gustó el post anterior (no puedes...). Te linkeo ahora mismo.

besos,
Carolina.

Princessa dijo...

Sombrita, jaja para variar nos cruzamos en los temas. Creo que ahora entiendo pk te identifico mi post “A ti..”
En cuanto a la pega, creo que tienes que tratar de aperra nomas. Siempre vas a encontrar gente envidiosa en todas partes, gente que te trate de aserruchar el piso. Trata de hacer tu pega lo mejor posible, e intentar involucrarte lo menos posible too.
Un abrazo

carolita dijo...

oye sombra...
si no te gusta tu pega, déjala. si te gusta, juégatela.

es todo lo que te puedo decir. gente odiosa hay en todas partes.

besos por millones y ya po!! feliz con un café!!

MCH dijo...

Consejo: compre libro de management, algo de Tom Peters y recuerde que el respeto se gana trabajando fuerte y apoyando al equipo, no mostrando el cargo como una estrella de sheriff :)

Tadashi dijo...

Mientras no te mandes un show como el compadre de la Universidad de Virginia, todo bien...

Saludos...

puppetmaster dijo...

Cuando uno es jefe, y de naturaleza no se es un cabrón, hay que fortalecer 2 principios, el respetar y el hacerse respetar. Asi se mantiene un cierto orden en las cosas.

Lamentablemente lo que fue amistad antes de la jefatura se perdió.

Animo y mucha suerte

Alejandra dijo...

Pucha, eso es lo malo de los jefes, siempre criticados por todos. Como dice alguien más arriba, si la pega te gusta, adelante y con hartas ganas, si no, piénsalo bien. Mucha suerte.

MeRiAdOx dijo...

Cuando me ha tocado ser jefe mi principal problema es lograr que la gente haga lo que necesito de ellos con eficiencia y diligencia... ja!... justo lo más difícil de pedir... hasta ahora la única forma que he tenido de lidiar con eso es poner cara seria y ser más imperativo en mi "peticiorden"... pero el nudo queda y no se va... supongo que es parte de mi personalidad no poder "mandar"... "ordenar"... todo lo trato de pedir... solicitar... por favor... pero la gente se sube por el chorro y no pesca... no es culpa de uno... es cultural... y no hay mucho que hacer... reconocer las personalidades de tus "peones" y la tuya ta va a dar el muñequeo para manejar las situaciones... es cosa de tiempo... lamentablemente... suerte!

Saludos!

Apatica. dijo...

.El trabajo cambia tanto asi la vida?
Algun dia viviré esa experiencia.
Yo aun estudio.
Si al fin y al cabo cada cosa que hacemos es una experiencia no? Nunca nada va a ser igual a lo otro.
Saludoz.

Graciela Saúd S. dijo...

Ey! Lo único que tienes que hacer es tu trabajo como mejor puedas. Y por supuesto nunca olvidar que:

"no hay peor vaca que la que se olvida que fue ternero"

Así que... fuerza y equilibrio... mucha suerte y ganas!

Ánimo! (por algo se llama trabajo, porque ha partes que son una lata y porque te pagan para hacerlo!)

Anónimo dijo...

Hola,

Yo ya pasé por esa experiencia, estuve de jefa durante 4 años, en los cuales tenía a mi cargo a casi 40 personas, al principio fue difícil y despúes fue peor, sobre todo cuando tus jefes te usan de punta de lanza para hacer el trabajo sucio. Definitivamente, no me gustó, querían que yo hiciera cosas que están fuera de mis valores y no me pude prestar a ese juego por lo que simplemente un día renuncié. ´Me cambié de trabajo y a los dos meses, que me piden que sea la jefa de área, digo, eso de las repeticiones de Freud, creo que se me dan muy bien, porque era hacer exactamente el mismo trabajo. No acepté, me quedé con el puesto con el que entré y por el que realmente competí y me siento mejor así, eso de hacer fraudes, de corromperse y de volverse una hija de puta porque alguien te presiona no es para mí.

Decide si lo que tienes que hacer va contigo, a veces ni tú lo sabes hasta que lo pruebas, a veces te das cuenta de que no, y otras te acostumbras y te vuelves igual que ellos. Tú decides!!!