jueves, 9 de febrero de 2006

En busca del orgasmo perdido...

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Nadie en mi familia entiende muy bien por qué me puse a trotar, y a nadar, y a caminar como si entrenara para la maratón de Nueva York. No tengo idea de cómo explicarles. Yo tampoco sabía por qué esa picazón en los pies y las manos, esa necesidad constante de moverme.
Ayer. Mediodía en Chile. El sol brillaba, laborioso, sobre un cielo impoluto. Yo corría por polvorientos caminos de los alrededores de mi casa en compañía de mis dos perros.
Entonces lo entendí.
Corro para espantar los sueños.
Sueños eróticos.
Sí, y qué. Las mujeres también soñamos con hombres, con sexo, también amanecemos decepcionadas, alteradas y, a veces, hasta mojadas.
Hace muchísimo que no me pasaba, porque es un tema que ha pasado a segudo plano para mí.
Para mí, que no tengo sexo, ni hago el amor, hace tantos meses.
Y muchos, pero muchos más, que estoy bien escasa de orgasmos.
¿A ver, cómo es eso?
Digamos que mi debut en el tema fue con mi pareja más larga y estable, el Gringo, lo cual hizo que los primeros seis años de historial sexual fueran fantásticos, increíbles, de aprender juntos, de confianza absoluta, cero problema.
Terminamos, y de eso ya hacen dos años, y apareció el Feña.
Como ustedes ya saben, éramos amigos hace tiempo.
El espejismo, la calentura, el miedo y la soledad me lanzaron a sus brazos (bueno, él ayudó un poco cuando me hizo su propuesta de manera explícita y tentadora).
Pero no fue bueno. Para nada. Fue como ser chica y confesarse con el cura tío. Nunca llegas a relajarte, a liberarte, a mostrar todo tu potencial pecador, ya que este no es un cura cualquiera, es el tío, que luego de esta experiencia vas a tener que seguir mirando sonriente al otro lado de la mesa familiar, mientras él te imagina robando, mintiendo o que sé yo.
Lo mismo me pasó. El exceso de confianza me retrajo, me hizo sentir demasiado desnuda, demasiado frágil, y de las tres o cuatro veces que nos acostamos, diría que ninguna va a pasar a la historia, excepto, podría ser, por mi actuación magistral cada vez. Lo sé. Qué ferozmente mentirosa. Pero me parecía que poner cara de nada habría sido peor. Y siempre me prometía a mí misma que nunca más me acostaba con este huevón. O, plan B, me dejaba llevar con todo y me olvidaba de las conversas, la amistad con sus hermanos chicos, todas las veces que me vio llorar, y un larguísimo y complejo etcétera, y echaba todo por la borda en pos del esquivo éxtasis.
Más adelante, y protegiendo la escasa salud mental que me quedaba, dejé al Feña y pasé por un largo período, bien oscuro, en que busqué perfectos desconocidos para matar mis ansias corporales. No fueron muchos, en verdad fueron tres, y ni tan desconocidos, pero con ninguno resultó.
Yo me estaba empezando a asustar de verdad. Ya no era el factor amistad, esto era el factor frigidez.
Mierda, el Gringo se había llevado mi capacidad de tener un orgasmo como Dios manda.
En eso, hace como seis o siete meses, apareció él.
Nada especial, amigo de un amigo, estábamos en un carrete medio curados, hablamos poco pero las señales lo dijeron todo, y con la complicidad del dueño de casa, terminamos quedándonos en el departamento los últimos, solos, en una pieza oscura.
Puedo decir que tenía mucho miedo. Para mí era la prueba de fuego.
Porque me decidí a no fingir más, a ser yo.
No quiero entrar en detalles, porque tengo mi pudor, pero puedo decir que la cosa fue cuesta arriba. El cansancio, el alcohol, el desconocimiento, mi miedo, todos esos factores tenían la misión por las cuerdas.
Y pasó algo.
Él se dio cuenta de que las cosas no estaban resultando para nada.
Y se detuvo.
A ver, me dijo. Vamos a dormir un rato, y después reevaluamos la situación, ¿te parece?
Se acostó a mi lado, muy pegado y mirándome a los ojos, y esperó a que me quedara dormida, haciéndome cariño en la cara, en el pelo, en el brazo; los pies enredados hasta no saber cuál es el tuyo, cuál es el mío. Podía sentir su calor y calma a mi lado. Lo menos sexual del mundo.
Me entregué entera. Y me di cuenta que ahí está la clave. Ahí está lo que faltó. La entrega es poder quedarse dormida en la misma cama con un hombre, con confianza y libertad, no está en dejarse penetrar.
Cuando comenzaba a amanecer salió humo blanco.
Y yo respiré tranquila.
Y, coincidentemente, murieron mis ansias de probar, buscar, jugar, también de inmediato.
Han habido otras propuestas, pero no he vuelto a aceptar. Porque sé que no habrá resultados positivos, a menos que se dé el tiempo, la confianza, la entrega. Pero eso nunca pasa cuando de algo fugaz se trata. Corrijo. Casi nunca.
¿Qué pasó con él? Hicimos el camino al revés. Ahora somos buenos amigos. Nos miramos a través de la mesa y nos sonreímos, cómplices, nadie más sabe lo que pasó entre nosotros, excepto el dueño de casa (que igual estaba tan borrado que puede ser que no recuerde el episodio).
Mi voluntad se impuso, por lo menos en el consciente.
Pero el subconsciente, en complicidad con mi cuerpo, me invade con sueños en los cuales me acuesto con muchos hombres distintos.
Igual divertido, me doy cuenta que mi consciente y mi subídem no tienen los mismos gustos.
Y mientras encuentro al que va a ser mi hombre, al que me voy a entregar con todo, para volver a ser la mujer a plenitud que solía conocer en todo ámbito, yo simplemente corro bajo el sol y con mis perros.

7 comentarios:

AnaMaría dijo...

Y bueno, hermana, no me parece mala idea lo de correr. Tengo mis reparos con el sexo "casual", pero más que religiosos o morales son del tipo "salubre". Soy una perseguida y lo sé.

No sé qué más opinar al respecto. Me siento entrometida (siempre he tenido ese tema catalogado como "intimidad: no te metas"), en todo caso espero que recuperes lo que te quitó el Gringo.

Muchos abrazos!
AnaMaría.

Tadashi dijo...

En realidad he visto este post como 4 veces, pero no me había atrevido a postear, ja!...

Es que en realidad no tengo mucho que decirte (no te voy a ofrecer ayuda para solucionar el problema, nunca tan de salón)...

Pero espero, por el bien de tu sanidad mental, que se solucione pronto...

Saludos...

bendito ravotril dijo...

como dijo rafaella "para hacer bien el amor hay que venir al sur's"

nada de gringos pavos, callampín


besotes delicia

AnaMaría dijo...

Dónde está Ud. hermana?

libertad_de_expresion dijo...

Hola. Tadashi me dijo que te contactara para que armáramos un grupo e ir de karaoke... si te tinca que armemos un grupo ,me avisas... conoces Cutto´s?

Con respecto a este tema estoy en la etapa de la confianza plena que te lleva tanto a hacer disfrutar como buscar tu propia satisfacción.

Tiempo y que llegue el indicado... cuando te afiatas con el tiempo el sexo es increíble.


Saludos

carolita dijo...

cutto's!! jajaja iba a postear cuando vi eso... yo trabajé mucho tiempo ahí, cuando quedaba en la portada... amo ese lugar.

y bueno, nunca me he acostado con nadie. debe ser complejo. es demasiada intimidad, demasiado no hay donde esconderse y ésta soy yo y qué pasa si no te gusta... y al revés.

en todo caso, cosmo dice que puedes tener orgamos sola. no hay nada mejor que saber tú misma qué te gusta para poder decirlo cuando sea el momento.

volví de buenos aires. nada nuevo. catorce de febrero y sin compañía.

kisses!

sombra_de_mi dijo...

Chicos!!!
Gracias por la invitación...
pero sigo en el sur, y más encima con amigos que me invadieron, por lo que ni a postear he podido venir.
En todo caso me encantaria, en marzo, que fueramos al karaoke... cuenten conmigo (y mis aullidos) de todas maneras!!!
Hasta el 22 por lo menos no podre escribir nada, asi que un poco de paciencia por favor... extráñenme, sobre todo mi hermanita...

Besos a todos, de la Sombra que ya necesita de la civilizacion!!!