Nadando
He decidido ser feliz.
Cosa que puede sonar banal, ilusa, estúpida o inútil.
Pero me parece que no lo es en absoluto.
Hay millones de cosas que no puedo decidir en mi día a día. Lo que me va a pasar, cuándo y cómo.
Pero sí puedo decidir tomarme las cosas con calma, con humor, con filosofía, con madurez.
Hecha esta declaración de principios puedo contarles lo que pasó el fin de semana.
El viernes me encontraba yo, muerta por la semana de trabajo más agotadora del último tiempo, reposando sobre mi cama, semi-dormida, cuando sonó mi teléfono. Quiero decir que toda la semana había estado saltona, que cada vez que sonaba el maldito móvil, especialmente si eran números desconocidos, llegaba hasta el techo y contestaba con la voz más estudiada del planeta. Pero justo, justo, justo, ahora no. Contesté con voz rancia de dormida.
- ¿Sombra de Mí? (usó mi nombre completo)
- Mmmm sí....? (todavía no caía la pajarona)
- Jajajajajaja ¡hola!
- ¿Quién es? (más perdida que el teniente Bello)
- Mariano...
Me puse de pie como un resorte, simplemente, tratando de disimular, tardíamente, mi voz de cadáver
- ¡Hola Mariano!
- ¿Estabai durmiendo?
- No, cómo se te ocurre, lo que pasa es que estoy un poco afónica, tú cachai, soy alérgica a la primavera (no del todo mentira, la primavera me deja con voz de travesti)
- Ahh... Oye, te llamaba porque con unos amigos queremos ir a bailar a XXX, ¿te tinca unirte?
- ¡Ya, qué choro!
- Qué rico, entonces ¿te tinca que nos juntemos allá a las...?
- Estupendo, nos vemos allá, gracias por llamar....
- Sí, qué rico vernos, ahí conversamos, ¡un beso!
- ¡¡Chao!!
No voy a entrar en detalles acerca del carrete en cuestión, porque sería demasiado largo y tedioso, lo único que puedo decir es que llegué a mi casa a las 6 de la mañana...
Solo me limitaré a hacer un par de reflexiones (y solo reflexiones) acerca de la salida:
Primero que nada, no sé qué mierda significa que salieramos en grupo ¿solamente amigos? ¿está probando cómo me adapto a su círculo? ¿quiere que todo sea lento y piola?
Segundo, debo recalcar que se preocupó de mí de manera muy especial. Bailó mucho conmigo (no todo el tiempo, porque andaban varias amigas de él de toda la vida, y además sus amigos también fueron muy acogedores y solicitaron varias piezas de danza conmigo). Me pagó todo (a pesar de que me ofrecí a cancelar mis consumos y que esta experiencia no la había vivido hace mucho tiempo), y nos sentamos a conversar una vez más de mil cosas, llegando a conclusiones muy profundas y a descubrir aún más gustos en común.
Tercero, quedamos en volver a salir, esta vez a almorzar en la semana, solos los dos, y a otro carrete notable el sábado, todos iniciativa de él.
La conclusión mía es la siguiente...
Qué importa lo que esto sea, para dónde lleve el camino, qué nombre le vamos a poner. Muchas veces me pasa que por estar atenta a la meta me pierdo el paisaje de la ruta. Ahora no pienso hacer lo mismo. Despacito por las piedras para empezar, a gozar de todas y cada una de las instancias que se den, sea éstas cuales fueren, además que, siendo sincera conmigo misma, todavía no decido si este gallo me encanta en verdad o simplemente me cae increíble...
Ahora me entregaré a lo que sea, porque además ya maté el cuco de que las suyas eran puras promesas vanas, veo que su entusiasmo es verdadero, que su alegría es cierta, que su interés es genuino y que con él puedo ser tal como soy, líbremente.
Estoy muy contenta.
Lo he pasado muy bien.
Ya no ando saltona, sino que siento una paz increíble.
Estoy nadando como si nunca hubiera dejado de hacerlo, como si no me costara nada, por las aguas mansas de este hombre, como un pez feliz y colorido... ya veremos cuán vasto es el océano y qué sorpresas se ocultan en sus profundidades...
