miércoles, 1 de marzo de 2006

Como una teleserie

Si una cosa me encanta son los refranes.
O dichos.
Los uso mucho, tradición heredada de mi familia materna.
(Así como hace poco me enteré que sentarme con los pies hacia adentro, como cabra chica, es herencia total de mi abuela paterna)
Me encanta eso también. Reconocerme parte de una larga cadena. Me emociono cuando me entero de que tengo los mismos dedos de mi abuelo materno, la manía de cuidar los libros de mi hermano mayor, la capacidad de sociabilizar de mi padre, el espíritu práctico de mi madre.

Pero volviendo a los dichos, los amo por su ingenio y verdad ineludibles.
"El mundo es redondo como una rueda que gira Sombra, algunas veces estás arriba, otras abajo" me dijo una vez mi mamá.
Por Dios que es cierto.

Ayer en la tarde estaba en mi casa, conversando por MSN a una velocidad supersónica con el tierno de Domingo, cuando apareció en línea, tintineando en azul y naranjo, el mismísimo Gringo, mi ex.
- Sombra, estoy pa´l gato, por favor, puedo juntarme a conversar contigo?
- ¿Qué te pasó?
- Terminé con mi polola. ¿Café más tarde?
- Bueno
- ¿Te paso a buscar a las 7?
- Me parece

La Isa, que andaba por ahí cerca, casi me come con los ojos. No podía creer que me iba a juntar con él.
Pero yo sentí que era importante, que me necesitaba, y en verdad no me costaba nada. A pesar de lo mal que me trató alguna vez, a pesar de las cosas que dijo de mí, a pesar de todo.

A las siete en punto me pasó a buscar un Gringo más flaco y desolado que nunca.
Nos fuimos por ahí a tomar café y me soltó toda su historia.
Que si fuera un proyecto de guión de teleserie, no se realizaría por increíble.
La realidad superando a la ficción.

Básicamente, el pololeo de dos meses y medio del Gringo se murió por mentiras y cahuines que esparcieron sus amigos, mis antiguos amigos, acerca de él.
Lo mismo, exactamente lo mismo que pasó un poco después de que nosotros terminamos.
Lo mismo que él presenció, de brazos cruzados, avalando con su silencio mentiras que él sabía eran más grandes que catedrales.

Ahora él está como estaba yo hace dos años.

Sin polola.
Sin amigos.
Dolido, asustado, empequeñecido.

Ahora yo estoy arriba y él está abajo.
Y podría hacer o decir muchas cosas vengativas.
Pero me acuerdo con tanta lucidez de lo cagada que estaba, de lo sola que estaba, de lo mal que me sentía, que lo único que pude hacer fue abrazarlo y escucharlo.
Y cuando me llegó el turno de hablar, lo hice con objetividad y verdad. Pero también con cariño.
No me guardé mis sentimientos de desprecio absoluto por un grupo de personas que no tiene cosas más interesantes que hacer en su vida que meterse en la de los demás, y nunca para construir, sino más bien para destruir, apuntando con el dedo, juzgando y apedreando.
No escatimé en recursos que me ayudaran a describir cuál era el camino que me había ayudado a salir adelante de ese trance.
Me dolió tener que recordarle que hacía un tiempo ya se habían manifestado estas mismas características en esas personas, materializadas en mí. Me dolió hacerlo porque a través de ese hecho yo en parte le recordaba su traición.
Pero era necesario para que levantara la cabeza y pudiera equilibrar las cosas.
Parece que se quedó más tranquilo, porque se sintió comprendido, acogido y querido.

Cuando volví a mi casa, dos horas después, la Isa me tomó del hombro y me dijo, súper seria:
- Huevona, eres mucho mejor que yo. Nunca habría sido capaz de hacer algo así con alguien que me dañó tanto.

Pero yo de verdad no lo siento así.
No creo haber cometido ningún acto heróico.
Solamente hice lo que me salvó cuando me pasó lo mismo, cuando necesité escucha, cariño y apoyo de la gente que me quería y que me conocía.
De los pocos que fueron capaces de tratarme justamente.
Y apliqué lo que entendí a golpes. Que nunca se debe hacer a otros lo que no te gusta que te hagan.
Sumemos a esto que al Gringo lo perdoné hace mil años, y que todavía lo quiero muchísimo, de una manera muy distinta de la que solía hacerlo. Pero lo quiero.
Resultado: hacer lo que me pareció obvio. Tenderle una mano.

Pero pucha que es heavy.
Es fuerte descubrir que siempre tuviste la razón, y a la vez estuviste tan tremendamente equivocada.
Que tus antiguos amigos eran efectivamente una mierda, y que los quisiste mucho y confiaste infinitamente en ellos. Que te jugaste la vida por cada uno y te pagaron así.
También es fuerte descubrir el poder que te da eso, y el daño enorme que podrías llegar a hacer con esa certeza.

Pero hace tiempo ya que descubrí una cosa más. Que el perdón, la paz y la concordia son mucho más fructíferos que el rencor y la venganza.

Y por eso me quedo con la última frase de la Isa:
- Pucha que te conoce bien el Gringo, sabiendo que puede acudir así a ti. Y qué pena que vino a darse cuenta de eso demasiado tarde.

8 comentarios:

carolita dijo...

es que cuando uno ha estado ahí, abajo, oscuro, sabe lo que es. y si, además, logró salir, valora mucho más lo lindo que es todo arriba. con luz.

a veces las personas aparecen de nuevo cuando estás lista para enfrentarlas desde otra postura, con otra perspectiva. y aparecen para que los ciclos se cierren, para que no queden heridas.

qué bueno que hayas sido honesta. es lo peor dárselas de femme fatale, 'a mí no me importa nada de lo que te pase porque fuiste maricón conmigo y tú te buscaste esto'... para qué. con el karma de cada uno es más que suficiente.

aplausos para ti.
kisses!

carolita dijo...

es que cuando uno ha estado ahí, abajo, oscuro, sabe lo que es. y si, además, logró salir, valora mucho más lo lindo que es todo arriba. con luz.

a veces las personas aparecen de nuevo cuando estás lista para enfrentarlas desde otra postura, con otra perspectiva. y aparecen para que los ciclos se cierren, para que no queden heridas.

qué bueno que hayas sido honesta. es lo peor dárselas de femme fatale, 'a mí no me importa nada de lo que te pase porque fuiste maricón conmigo y tú te buscaste esto'... para qué. con el karma de cada uno es más que suficiente.

aplausos para ti.
kisses!

bendito ravotril dijo...

"no hay cojo ni chico bueno", y alo decia mi abuelo

los gringos simpre han sido unos pavos darling...usted con genes nórdishen y eso es finalmente un alatina sabrosa...más , mucho más

AnaMaría dijo...
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AnaMaría dijo...

Qué admirable, Sombrita, veo que tu calidad humana trasciende todas las fronteras que se crean por el terror al dolor. Eso lo admiro.

Me parece que fue un encuentro de lo más enriquecedor. Llegaste a conclusiones importantísimas para tu tranquilidad y para el descanso de los fantasmas de tu cabeza.

A veces esas reuniones que parecen sacadas de una película de terror (o de una comedia bizarra) cargan con un valor tan grande que nada -ni siquiera lo tétricas que pueden llegar a ser- puede contrarrestar las huellas que dejan.

Besos, sister.
AnaMaría.

Eleu dijo...

así no más tenía que ser pus Sombri. no podías desilusionarme siendo de otra manera! :D
viste a Alberto en U2 o idea mía?
ya volví de mi exilio.
Bear hug, just* bear hug,
Eleu
* empiezo una nueva etapa alone again.

Tadashi dijo...

Maestra...

Nada más que decir...


PD: ¿Viste a Alberto? Yo andaba por ahí también, cerca de él...

Saludotes...

AnaMaría dijo...

Sombrita:
Tiene Ud. razón. Sufro de falta de letras, pero además sufro de falta de tiempo.
Estoy por regresar desde el otro lado del mundo, así que hago maletas y afino detalles.

Su hermana también la extraña. Tú sabes, los lazos fraternales son una cosa curiosa y muy fuerte.

Besos,
AnaMaría.