miércoles, 15 de marzo de 2006

Tiempo pasado

Todavía me acuerdo, corría diciembre de 1995, a poco de dar la PAA, pesadilla para todos nosotros los estudiantes de ese tiempo, cuando me llamó por teléfono a horas exorbitantes la Turca:

- Oye Sombra, ¿quién era Nabucodonosor?

- Turca, son casi las doce de la noche, despertaste a mi papá y más encima quiero dormir bien para la prueba...

- Hueona, estaba en mi cama feliz, pero me acordé de ese gallo y necesito saber quién mierda es pa poderme quedar dormida tranquila, por si lo preguntan mañana...

- Bueno, pero relájate... Nabucodonosor era.... blá, blá, blá.... ¿ok?

- O.K.

- ¡Y no me llamí más!

Esta simple anécdota, casi enterrada en mi memoria, me hizo volver a esos tiempos felices en que ni soñabamos con tener celular, MSN o siquiera Internet.
Obvio, si todo eso hubiese existido, primero que nada la Turca calmaba sus nervios con Google, y no despertando a mi pobre padre; y, en caso de exceso de urgimiento, me llamaba al celular y se evitaba la alarma generalizada en mi hogar, lugar donde todo llamado después de las once de la noche ha sido siempre sinónimo de desastre natural, fallecimiento repentino o broma de pésimo gusto.

Siento que la tecnología me simplifica la vida, y como tal, me encuentro totalmente rendida a sus pies.
Gracias a ella converso con mis amigos y conocidos de regiones, de otros países, o simplemente de Santiago pero esclavizados por la pega, cada vez que quiero y sé de ellos mucho más frecuentemente de lo que siquiera podría imaginarme.
Gracias a ella estoy ubicable 24/7 en mi celular.
Gracias a ella puedo aprender, aclarar dudas, saciar mi sed de curiosidades, escribir y expresarme, con solo un click de por medio.

Pero extraño el romanticismo de antes.
Cuando te separabas de tus compañeras de curso y las veías nuevamente al día siguiente, y se te hacía corto el recreo para contar todas las peripecias del día anterior o el fin de semana.
Cuando mandabas cartas por correo y recibías la respuesta, de puño y letra del remitente, un par de semanas después.
Cuando no te atrevías a salir ni al kiosco de la esquina por si te llamaba ÉL, y justo cuando lo hacías, por ley de Murphy pasaba, y tenías que torturarte (horas) esperando que apareciera otra vez. Y ni hablar de tener una foto del susodicho sin tener que sobornar a la hermana para que te regalara una. Ahora agarras el celular y ¡click!.
Cuando ibas a un paseo y tenías que pasar por todo un proceso químico y de espera, para poder ver las fotos de las aventuras corridas (muchas de las cuales eran absolutamente desechables, horrorosas, humillantes, borrosas o hilarantes).

Estoy como las viejas.
Recordando lo simple que era.
Y lo bueno que nos parecía.

Hoy creo que me sentiría manca, tuerta o qué se yo, sin mi celular.
Hoy tengo cercanos a los cuales sólo veo en bautizos, matrimonios y funerales, pero de los cuales tengo noticias casi día a día.
Y me pregunto... ¿no será así porque hemos aprendido a sustituir el contacto personal por el digital?
Me gustaría poder comprobarlo de alguna manera.
Pero ya no hay vuelta atrás.
Me parece mucho que soy adicta a los fulgores de esta pantalla.

Y eso que ni siquiera me acerco a mis sobrinos, que son unos tiburones del chat, el blog, el fotolog, el Photoshop y cuanta lesera exista.
Que pasan horas conversando (¿de dónde sacan tanto tema?) con sus amigos y compañeros de curso on-line.
Que me miran con cara de bicho raro cuando les cuento cómo era mi vida antes. Que ni se logran figurar cómo sobreviví, pololeé y tuve amigas.
Que lo encuentran una verdadera lata.

No tengo idea.
Parece que soy romántica y resistente al cambio.
Por lo menos en las profundidades de mi corazón.
Al menos, una parte importante de mi generación es igual que yo.
Es decir, tecnológicamente asumida, pero con sus reparos.
Y otra, igualmente importante, ni se lo cuestiona. No prenden el computador más que para trabajar, y ante la sugerencia de MSN, deben pensar que se trata de las iniciales de un tal Manuel Salgado Núñez.

Entretanto, les cuento que la Turca logró entrar a la universidad.
De hecho, fuimos compañeras.
Y tengo al seguridad de que no tiene idea de quién es Nabucodonosor.
La próxima vez que se conecte a MSN le voy a preguntar.

5 comentarios:

bendito ravotril dijo...

en los salires de los colegios no sabia que era "democracia"...a la vieja Aída nunca se lentendió niuna webada, nunca me interesé por investigar a tipos como nabucodonosor, el inventó la luz no?


besos kilómetros

te leo el tecleo

Tadashi dijo...

Hola poh...

Estoy de vuelta, después de andar desaparecido...

Que buen post, me gustó caleta...

Yo también alcancé a estar en el colegio sin la ayuda de la tecnología (en realidad, como que los 2 últimos años hubo un boom)...

Pero recuerdo si que mi primer cel era como un walkie talkie, ja!...

En todo caso, yo también agradezco los avances de la tecnología, aunque no extraño tanto esa época romántica...

De hecho, si no fuera por internet y los pc's, jamás hubiesemos tenido contacto de ningún tipo, así que, punto a favor de la tecnología...

Saludos...

Edge dijo...

La PAA...

Tiempos aquellos!

Mi hermano cineasta me grabó como estudiaba para la prueba de historia. Pa esa prueba que estudié una semana antes y que la destrocé sin querer queriendo.

Preguntenme algo de historia de Chile ahora...

Con cuea me sé los "decenios"!

Los conocimientos de historia están debajo de Calculo, Algebra, Fisica, Computacion, Mecanica, Varias, Diferenciales, Aplicadas, Sistemas, etc, etc, etc...

SalU2
T.

carolita dijo...

siempre me pasa eso.

de hecho, una vez hice una apuesta para pasar un mes sin msn y fue toda una experiencia. qué decir de blog. es mi diario de vida virtual, mi publicación casi diaria.

pero no me llevo bien con los celulares. sólo uso uno porque mientras no lo tuve, siempre terminaba llamando todo el mundo al celular de la toña cuando quería hablar conmigo y la pobre ya me odiaba por eso.

lo que sí, amo escribir cartas. lo hago, de repente. y disfruto poniendo estampillas y todo eso, aunque los señores del correo insisten en que son mejores las calcamonías. filo.

me niego a depender de la tecnología. pero igual la lleva, a veces. nunca pensé que terminaría conociendo a alguien por internet.

cosas que pasan.

besos!!

AnaMaría dijo...

Hermana, qué pava soy, no había posteado.

Yo siempre escribo cartas, postales y ese tipo de cosas. No suelo recibir respuesta, pero es mi aporte para terminar con la agonía del correo.
Casi nunca uso MSN. Me carga. Me desespera no sentirme realmente escuchada y, la verdad, es que no sé por qué no soy capaz de prestarle atención a mi interlocutor, me distraigo fácilmente.

Sombri, yo la acompaño en la reivindicación de los métodos de comunicación "retro". Su hermana la acompaña siempre, eso jamás pasará de moda.

Besos,
AnaMaría.