miércoles, 18 de enero de 2006

A punto

No tengo idea por qué, pero pareciera que en este último tiempo siempre estoy a punto de algo.

Hace días que estoy a punto de partir fuera de Santiago.
Pero amigos, trámites, y también ciertos ojitos azules, me siguen dejando clavada a esta ciudad que se derrite de manera inclemente. También el hecho de darme cuenta de que, por mucho que ame dormir, el campo, leer en paz y tener largas horas de tranquilidad, estoy apegada a mi teléfono, a mi computador, al cine y la televisión por cable. Adicta a la tecnología que sé me va a faltar por mucho tiempo cuando me vaya.

Estoy a punto de irme de mi casa.
Pero todavía me falta un poco de plata, y la decisión que me empuje final y definitivamente fuera del nido.

Estoy a punto de llamarlo para ver si le ponemos coto a este asunto.
Pero al final siempre me acobardo y espero a que él me llame. Menos mal hasta ahora siempre lo ha hecho.

Estoy a punto de terminar de ordenar el caos que es mi pieza.

Estoy a punto de gritar de desesperación, por todo lo que quiero hacer, los lugares en que quiero estar, las personas que quiero poder ver, esa persona en especial a la que quiero poder decirle abiertamente cuánto la quiero, cuánto quiero ese beso que me puede dar.

Estoy a punto de estrangular a un par de personas que no se han portado bien. Algunas conmigo, otras con amigas y amigos que veo que lo están pasando mal.

Estoy a punto de quedarme dormida.

Cuando era chica (sí, las mujeres pensamos mucho en esto desde bien péndex), y me imaginaba el futuro, me veía a mí misma, a mi edad actual, casada y con cabros chicos. Pensaba que la edad ideal para casarse era tipo 23, máximo 24.

Cuando tenía unos veinte, quería casarme, pero mi meta era tipo 26 o 27. Cuando hubiese sacado adelante mi carrera y mi trabajo fuera sólido. (Por lo menos eso si lo logré. Nunca tan looser).

De hecho, a los 26, estuve al borde del matricidio. Porque ahora estoy segura de que eso habría sido.

Ahora, dos años después, ni siquiera sé si quiero casarme.

Lo que sí quiero es llegar a los 30 con un buen plan, a largo plazo, estable, satisfactorio para mí.

Saber, más o menos, para donde va la micro.

Si voy a tener hijos.
Y una pareja estable que me quiera y a quien querer.
Mi propia casa, o departamento, y llevar las riendas de mi día a día.

No es tanto lo que pido, ¿o sí?

Un día, hace un año más o menos, y estando muy deprimida, casi desesperada diría yo, llamé al Feña por teléfono, llorando.
Como todo hombre, se apanicó con mis lágrimas y me empezó a retar.
Que para qué mierda había terminado con el Gringo si iba a andarle llorando.
Que por qué chucha lloraba por no saber qué iba a ser de mí, si en el fondo siempre había sido lo mismo, pero que antes no me había dado cuenta. Que el destino juega con nosotros y que todo puede cambiar en segundo, planes de por medio o no.

Gracias amigo. Si hubiese estado a punto de suicidarme, creo que ahí mismo me tiraba por la ventana.

En fin... ahora, más tranquila, veo que igual algo de razón tenía.

No puedo controlar mi vida. No puedo saber lo que me va a pasar. No tengo idea donde mierda voy a estar parada a los 30 (en un año y medio más).

Sólo puedo decir, con seguridad, que no quiero estar más a punto. Y punto.

7 comentarios:

Eleu dijo...

he estado a punto de comentarte hartas veces pero alguna kustión pasaba que no lo hacía.
al diablo con Feña. tenemos mujer presidenta. sientete presidenta de tu vida y conforma ministerios sin importarte un carajo los partidos políticos y la familia militar or whatever.
estás a punto de venir a verme?
Blessed bear hug,
Eleu

Amanda dijo...

me quedo con tu último idea: no quiero estar más a punto de nada y punto
entonces, ya sabemos lo que hay que hacer, armar el viaje imaginario o real y partir, soñando entremedio,
saludos

AnaMaría dijo...

Uno siempre está "en potencia" de hacer las cosas. No es tan grave, creo yo. De hecho me mantengo más tranquila en la época "potencial" que en la época "actual", por llamarlo de una manera. Una vez que las cosas se concretan, comienzo a sentirme desocupada y volver a ponerme en potencia me toma tiempo. El paso de la potencia al acto es lejos el más placentero.
No sé si me entiendes. Soy un enredo.

En fin, coincido con Eleu -siempre muy acertado aquel muchacho- en que "al diablo con Feña". Si hay algo que debes llevar al acto de inmediato es ese divorcio mental.

Muchos saludos Sombra, y siéntete apoyada, yo soy igual que tú.

AnaMaría.

carolita dijo...

mi ex siempre reclamaba eso. que yo pasaba a punto de, con ganas de. mil ideas que nunca se concretaron.

filo, es lo que uno es.
si ya no te sirve, si no te hace bien, déjalo y en vez de estar a punto, haz lo que quieras.

Suerte!

AnaMaría dijo...

Tengo una tarea para ti en mi blog (lo siento...)

Abrazos,
AnaMaría.

luissifuentes dijo...

la "seguridad" no existe.....en ningún aspecto de la vida...puedes pasarte toda la vida buscando...por lo contrario "estar a punto" significa para mí que estas viva ,con los ojos abiertos,el resto es pura ilusion....bienvenida al mundo real...te quiere luisfer ....desde colombia

James La Rosa dijo...

pase por aca y encuentro muy bueno tu blog.. ahora pienso de tu escrito el cual uno deberia pensar.. que cosas tomo y que cosas dejo... la vida es un mundo de posibilidades..
saludos afectuosos