lunes, 30 de enero de 2006

Paréntesis

Creo que hace muchos años no estaba tan tranquila, tan contenta, tan relajada.

Esto de las vacaciones me ha hecho mucho bien.

En un lugar paradisíaco, rodeada de mi familia, mi día se compone básicamente de las siguientes actividades:

- Levantarse y salir a trotar
- Bañarse en el lago
- Almorzar en calma y con buena sobremesa
- Dormir siesta
- Bajar a la playa
- Tomar té
- Resolver sudokus o jugar naipes con mamá
- Cocktail con conversacion de actualidad, politica u otros temas de alto impacto, alta densidad o alto peligro de rosca (religiosamente todos los días a las 7, a emborracharse en masa)
- Comida
- Lectura hasta muy tarde

Todo sazonado con muy buena música y el más increíble paisaje de fondo.

Ayer, sentada con mi hermana Caco en su pequeño, acogedor y precioso living con vista a los volcanes y al lago, copa de vino blanco en mano, comentábamos la suerte que teníamos de estar aquí. De como nos tomó gran parte de la vida reconciliarnos con este lugar, que odiabamos cuando chicas por lo aislado y solitario, bien fome para adolescentes que añoran el tumulto taquillero...
Bueno, la Caco tiene diez años más que yo y hace rato que sentó cabeza.
Yo, todavía más pendeja, a veces siento la opresión del silencio y de estar tan lejos de la maravillosa civilización que me acuna día a día.
Dicen que la solidez y profundidad del alma se miden por la cantidad de tiempo que puedes estar en silencio.
La mia parece ser todavçia un ente en incipiente expansión, al 10 por ciento quizas de su potencialidad maxima...
En fin...
Para eso agarro el auto, me arranco al pueblo de una sola calle pavimentada y dos computadores con internet, que queda a 45 minutos en camioneta, y vengo a asomarme a este sitio que me es tan conocido y querido por un rato... para luego volver a mi retiro espiritual, que a pesar de lo difícil que a ratos se me hace, es, innegablemente, un descanso para mi alma que en tantas oportunidades es un vil enredo.

Hasta ahora:

Leído:
Santa María de las Flores Negras, de Hernán Rivera Letelier

Sudokus resueltos:
Diez en nivel fácil

Arrancadas a Internet:
Dos


Sorry por las faltas de ortografia y acentos, este teclado esta mal configurado y ademas el relojito con la cuenta corre sin parar....

Los dejo con una historia que escribi en el laptop de la Caco en estos dias....

6 comentarios:

AnaMaría dijo...

Qué agradables vacaciones. Yo también estoy en el relajo máximo, pero no tan deportivo como tú (el día que yo salga a trotar se abrirá el cielo y aparecerán unas manos aplaudiendo).

Oye, duda de ignorante, qué son los Sudokus? He visto muchos libros al respecto por estos lados, pero no los he tomado para interiorizarme.

Me imagino que estás en el sur, qué maravilla!!! Yo amo el sur, no hay cómo irse de allí sin sentirse aterradoramente renovado.

Más abrazos,
AnaMaría.

carolita dijo...

la primera vez que fui al sur, me escapé de mi mamá para ir a ver a claudio y me acompañó mi mejor amiga. ya éramos ex, pero filo. fue increíble. es esa calma y ese silencio que acá no existe, y aunque a veces se agradece, a veces se convierte en urgencia. para mí, por lo menos.

respondí el desafío en tu mismo post, como comentario.

amé la historia de alberto. continuación, por favor!!

suerte en tu retiro del mundo.

mi ajuar dijo...

realmente envidiable


ese lugar suele aparecer solo en sueños

c. dijo...

qué calma... hasta vi el lago desde mi ventana, saludos, c.

Tadashi dijo...

Tan solo felices vacaciones...

Daniel dijo...

Puta yo lloré a moco tendido con Santa María de la flores negras, es más, desde ese día que tengo mi propio jote que me sigue donde vaya, jejeje.
Saludos y me alegro por tí.