jueves, 26 de enero de 2006

Tonta de Mí

Me odio.
Simple y llanamente.
Por arrastrada, ilusa, tonta y más encima reincidente.
Cada vez que me va como el ajo con los hombres juro que nunca más, jamás de los jamases, me vuelve a pasar.
Y adivinen qué.
Me pasa otra vez.
¿Se acuerdan de Pato?
Yo podría haberme largado al sur hace como dos semanas, pero un coqueteo por mensajes de texto y dos salidas más con este personaje me fueron anclando a la ciudad.
Como el miércoles se cumplía más de una semana sin verlo ni saber de él, anduve despertando del sueño y partí a comprarme pasajes para el viernes.
Inamovibles.
Irrefutables.
Pero...
Hoy en la tarde, a eso de las dos, mensaje encantador de este señor.
Me avisaba que se estaba dando nuevamente en el cine Normandie una película de la que habíamos hablado mucho en una de nuestras salidas, y que yo había manifestado ganas de ver.
Decidí llamarlo de vuelta, para no andarnos con más rodeos, y ver qué pasaba.
Si finalmente me invitaba a salir otra vez o no.
Aunque eso significara tener que cambiar mi pasaje de día.
Dispuesta a todo.
Hablamos un rato, muy ameno, pero de invitaciones nada.
Derrepente...
- Oye Sombra, te cuento que estoy en medio de algo súper importante aquí en la pega así que te voy a tener que colgar. Pero hablemos más tarde, ¿ya?
La pelotuda de mí, pegada a mi apéndice-celular por el resto de la tarde.
Y nada.
Nunca llamó.
Así que no pienso cambiar los putos pasajes.
Por mucho que me duela.
Por mucho que él sea encantador, inteligente, simpático y culto.
No.
Porque me dio por pensar hoy que es un poco injusto que siempre sea yo la que está dispuesta a todo.
A cambiar mis planes.
A dejar de fumar.
A escuchar música distinta.
A ir a ver películas que ni me tincan.
A adaptarme a los amigos de él.

De verdad creo que esto es un problema.
Aunque alguna vez mi gran amigo Hugo haya hecho alarde delante de sus amigos de que yo era una de las únicas mujeres que él conocía que estaba dispuesta a vivir en carne propia eso del "contigo pan y cebolla" por amor.
¿Y cuándo mierda va a aparecer un hombre para mí que esté dispuesto a escucharme, acompañarme y renunciar a ciertas cosas de su vida sólo por amor?

Me da susto cambiar tanto por alguien que deje de ser yo misma.

Basta.
Le hace mal a mi autoestima.
Me da rabia, pena y me desilusiona.
No tanto de los hombres mismos, como de mi persona.

Mañana me voy.
Eso es un hecho.

Pero seguirán sabiendo de mí.
A muchos kilómetros de un "computador" con "conexión" a internet, me las arreglaré para seguir apareciendo. Mas espaciada, más breve, pero apareciendo igual.
Retroceder nunca, rendirse jamás.
Y eso, señores y señoritas, también es un hecho.

4 comentarios:

carolita dijo...

Es lo peor.

Y uno siempre piensa que es él, que esta vez sí es él y por eso vale la pena esperar un poco porque se va a dar cuenta y va a reaccionar y va a llegar a tocar la puerta sin aviso.

Filo, la gente no cambia. Lo que se ve al principio es lo que hay. He aprendido a seguir mi intuición y las primeras impresiones. Déjalo. Desaparece y haz algo por mientras, escribe un libro o pinta un cuadro o lee 'mujeres que corren con los lobos'. De verdad. Mi humilde opinión después de haber hecho millones de veces lo mismo que tú.

Kisses y suerte. Y respondí tu desafío, me encantó!!

luissifuentes dijo...

saludos desde colombia te mando la mejor energía del mundo....nada ocurre al azar.....lee mi post ..."la película de tu vida"....kisses

AnaMaría dijo...

Sombra, me gusta tu determinación. Me gusta mucho, porque jamás en mi vida lograré decir algo y después hacerlo.

Los hombres no saben nada de nada. Me declaro abiertamente decepcionada de la vida.

No soy de gran ayuda.

Suerte en tu viaje.

Abrazos,
AnaMaría.

mi ajuar dijo...

a mi una vez una abuelita me dijo lo q a mi gusto es una gran verdad:

hay dos clases de personas,
las personas q aman y las q se dejan amar.


y el q ama es siempre el q sufre