domingo, 11 de diciembre de 2005

¿Qué habrá sido?

¿El ejercicio del deber cívico?
¿El majestuoso asado?
¿Las ensaladas raras?
¿Las piscolas heladas y cigarros?
¿Las canciones de los Beatles saliendo por los parlantes?
¿El olor a pasto, cloro y bronceador?
¿La natación, la competencia de piqueros, el traje de baño?
¿La amena conversación?
¿La siesta comunitaria en la gran cama matrimonial?
¿La primera temporada de Nip/Tuck en DVD, metidos en la misma cama?
¿La pizza casi a medianoche?
¿El helado cuchareado de la caja?
¿La sensación de guata llena y corazón contento?
¿La promesa de mucho más de lo mismo?

No sé, pero hoy me volví a enamorar del verano.

¡Qué domigo!

4 comentarios:

Magafin dijo...

Los únicos domingos que valen son los de verano

Eleu dijo...

hora y media en la fila, por suerte, valpo nublado.
tienes que conocer a mi marido pa' la próxima!
blessed bear hug,

AnaMaría dijo...

Qué buen panorama!

Creo que son razones más que suficientes para amar el verano.
Lo que es yo, creo que jamás me reconciliaré con él.

Saludos y gracias por tantos halagos!!!

AnaMaría.

Tadashi dijo...

NIPTUCK!!!!! Esa serie es bakan...lástima que se terminío...

Que buenísimo Domingo...

En realidad no hay como un Domingo ocupado...es cierto que es para descansar, pero es mucho más bakan cuando se sale a hacer algo...

Buenísimo...